Creando a la mujer del futuro: Hildegart Rodríguez y su madre
Por Violeta Ruiz
Hildegart Rodríguez Carballeira (1914-1933) fue una niña prodigio española, conocida como “La Virgen Roja” por su fuerte y precoz militancia en el PSOE y por el papel que jugó en la revolución sexual española y europea en la década de 1920 y comienzos del 30. Hildegart fue concebida por su madre, Aurora Rodríguez Carballeira (1879-1955), con el objetivo de producir el modelo de la mujer moderna. Siguiendo los preceptos eugenésicos, Aurora tuvo a Hildegart para demostrar que el material genético, junto con una buena educación, eran fundamentales para crear una mejor población, más fuerte e inteligente. La vida de ambas mujeres estuvo íntimamente ligada hasta su trágico final, que terminó con el asesinato de Hildegart el 9 de junio de 1933.

Portada interior de Opiniones de Mujeres (1932), una serie de conferencias escritas por María Domínguez, con un prólogo de Hildegart.
De niña y adolescente, Aurora había sido una ávida lectora de la biblioteca de su padre. Se había familiarizado con las obras de autores utópicos como Henri de Saint-Simon, Pierre-Joseph Proudhon, y Charles Fourier. Este último fue una de sus mayores influencias por su sentido de la injusticia y su preocupación por los seres más desaventajados de la sociedad, incluidos los animales. Fourier defendía la creación de una sociedad harmoniosa, basada en la abolición de la institución del matrimonio y la división del trabajo en base al talento y los intereses individuales, que separó por tipos de carácter. El papel de la educación era desarrollar el carácter individual hasta su máxima expresión, identificado sus rasgos y asignándole tareas y trabajos que beneficiarían al colectivo, sin perder de vista los intereses individuales.
Estas ideas tuvieron un fuerte impacto en el pensamiento de Aurora, que las aplicó a los niños que tuvo a su cargo. El primero de ellos fue su sobrino, José Rodríguez Carballeira, de cuya educación se responsabilizó con sólo 15 años. Aurora le enseñó a tocar el piano desde pequeño, y al poco tiempo, sus dotes como prodigio musical quedaron claras. Este niño no era otro que Pepito Arriola, el prodigio español que viajó por Europa tocando en orquestas y siendo el objeto de fascinación de muchos psicólogos y científicos a finales del siglo XIX.
Cuando se hizo evidente el talento musical del niño, su madre recuperó su custodia y le acompañó por sus viajes y espectáculos por Europa. La experiencia educativa que tuvo con Pepito fue suficiente para convencer a Aurora de que ella tenía la capacidad de educar a niños excepcionales. Pero Aurora quería ir más allá: quería producir a un sujeto perfecto, que se encargaría de liberar a la clase obrera y liderar al pueblo español hacia un proyecto de modernidad emancipador y utópico. Según su pensamiento, Pepito era un niño imperfecto, concebido por dos personas imperfectas (Aurora no tenía buena relación con su hermana, la madre de Pepito). Convencida de que ella sí constituía un buen material genético, Aurora buscó a un “colaborador fisiológico” sano y fuerte con el que engendrar a su hija, a quien llamó Hildegart, por su significado en alemán: el jardín de la sabiduría.

Retrato de Aurora Rodríguez Carballeira
Siguiendo los mismos pasos que dio con Pepito, Aurora se hizo cargo de toda la educación de su hija. Al igual que su primo, Hildegart demostró un talento precoz. En su caso, su talento era intelectual: a los once meses conocía el abecedario y podía formular palabras de dos y tres sílabas; a los 22 meses, podía leer; a los tres años, escribía; y a los cuatro, completó un curso de mecanografía. A los 14 años ya estaba en la universidad estudiando derecho; a los 17 había acabado el grado y se inscribía en el de medicina. A esa edad se convirtió en la secretaria de la Liga de Higiene Sexual en España, una organización presidida por el médico Gregorio Marañón que juntó a más de 150 expertos médicos y legales con el objetivo de adoptar y popularizar la nueva ciencia de la sexología en España. Abogó por el derecho a los anticonceptivos y a decidir sobre el aborto – lo que ella llamó la “paternidad consciente”.

Portada de Profilaxis anticoncepcional (1931)
Hildegart fue una importante figura pública de la Segunda República. Publicó 16 monografías sobre la educación sexual desde la perspectiva del neomaltusianismo y la eugenesia y escribía con frecuencia para el periódico del Partido Socialista, para el cual fue una ávida militante. Se carteó con líderes internacionales de la ciencia de la sexología y defensores de nuevos modelos sociales de la mujer, como el británico Havelock Ellis (1859-1939) o la estadounidense Margaret Sanger (1879-1966). Sus charlas en Ateneos y espacios políticos en toda España atraían a decenas de visitantes cada noche, que hacían cola para escuchar hablar a la niña sobre temas de socialismo, derechos de la mujer y educación sexual con pasión y elocuencia. Cumplió el propósito por el que había sido concebida: trazar un nuevo camino para la mujer del futuro, libre de las restricciones del matrimonio, educada sobre la ciencia de la reproducción, y capaz de decidir sobre su cuerpo.
Saber más:
- Alison Sinclair (2007). Sex and Society in Early Twentieth Century Spain: Hildegart Rodríguez and the World League for Sexual Reform. Cardif: University of Wales Press.
- Carmen Domingo (2023). Mi querida hija Hildegart. Editorial Renacimiento.
OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
Andrea Graus (18 de septiembre de 2024). Creando a la mujer del futuro: Hildegart Rodríguez y su madre. Niños prodigio. Recuperado 14 de octubre de 2026 de https://doi.org/10.58079/12bj8